jueves, 20 de julio de 2017

Azul casi transparente, Ryu Murakami (libro)

Azul casi transparente, Ryu Murakami (143 páginas). Año de publicación 1976.

Os aviso que poco os puedo decir de esta novela y que lo más probable es que la reseña acabe siendo un desastre y corta, como la novela, en lo segundo, no penséis mal. La novela en sí estuvo bien pero creo que me dejó demasiado indiferente, la leí en un día porque es muy corta y sé que no estuvo mal pero rápidamente la he olvidado y no me llegó a decir mucho. Sin embargo si os atraen más que a mí las novelas sórdidas donde la droga es la protagonista y los excesos sexuales tienen su papel, no está mal. No quiero decir con esto que no me gusten este tipo de historia, las disfruto si están bien pero no es algo por lo que tenga una predilección especial, sobre todo por el tema de las drogas.

Si de algo me acuerdo a la hora de pensar en esta novela, aunque lamentablemente no sea de forma tan clara como me gustaría, es de la narración. No sabría cómo describirla ya que mi memoria me falla más de lo que quisiera, pero la voz narrativa me pareció muy diferente a la habitual. Quiero decir, aparte de plasmar las experiencias de descontrol también en el estilo, lo que me parece de lo más acertado que hace la novela y lo que la hace más especial, el narrador siempre está encontrando o viendo la situación, normalmente bastante sórdida, desde una perspectiva que intenta encontrar algo especial a lo que sucede. La gente se ha cansado de decir cómo es un narrador completamente pasivo que no actúa y que en general todos en esta novela no hace nada y permanecen impasibles y sólo con ganas de patear cualquier cosa, pero precisamente creo que la posición de observador del protagonista nos ofrece un relato, que si bien personalmente no me impactó mucho, precisamente porque las narrativas de excesos de este tipo siempre me parece que acaban siendo el mismo, en su estilo permitió diferenciarse de forma que, al menos, hicieron que entendiera que podía tener de bueno esta novela y que me hiciera pensar que no me importaría leer alguna otra cosa del autor si tuviera la oportunidad y tal vez con una obra más larga lo disfrute más. Y ya que estamos divagando y la novela tampoco causó mucho impresión dejadme hacer un excurso ridículo y deciros que personalmente disfruto mucho más de obras largas y ladrillos en general que de obras tan cortas. No siempre, y las novelas de Virginia Woolf son un ejemplo de todo lo contrario, pero por norma general suelo disfrutar más de obras largas donde me pierdo entre los personajes, que algo como esto que de tan corto que se me ha hecho cuando empezaba a entrar y a gustarme el estilo ya tenía que salir del libro. Sé que es una chorrada pero todos tenemos nuestras estúpidas preferencias y creo que es justo admitirlas cuando se reseña cualquier cosa, o por lo menos da pistas de porque un lector ha pensado cierta cosa u otra. Pero vaya todo depende de si como lectores queremos exponernos y hasta qué punto, pero cada vez pienso más en estas entradas en mi blog como un lugar donde digo chorradas a partir de un libro así que bien, como no tengo ni el tiempo ni las habilidades para hacer análisis profundos dejadme con mis paranoias. En fin, no acabo de poner el nombre de mi blog, ni que esto fuera la típica idea de poner la frase del título en medio de la novela...
Pero hablando de todo un poco y centrándome en esto último, creo que cuando leí la novela me pareció bastante trascendental tanto el título como la manera en que esto se relacionaba con la experiencia de la droga y la manera de perderse en el sin-sentido gracias a esta. En serio, recuerdo que como la novela tiene en cierto modo la gracia de hacerte sentir muy cercano al estado del protagonista, así que leyéndola tuve una especie de revelación sobre lo que quería decir el título que he olvidado completamente, supongo que es lo que tiene dejar de leerlo y que te baje la droga del cuerpo... No, es broma, de momento que yo sepa, no me he drogado nunca así que leyendo el libro tampoco lo hice, simplemente hablo de sensaciones que me hizo sentir la novela, que visto así ya consiguió algo.

Por otra parte recuerdo que las marcas de época como la música occidental, el contacto con occidente y en general el ambiente de novela de jóvenes perdidos hacen que esta novela me recuerde mucho a otras cosas que no he leído. Quiero decir, siempre tenemos ideas preconcebidas de cosas y narrativas de este tipo siempre nos hemos tragado alguna (sea en este formato u otro) así que leyendo la novela no podía quitarme la sensación, y reconozco que probablemente colaboró a generar mi sensación general de la obra, de que ya había leído o visto algo muy parecido o por lo menos qué era tal como me imaginaba una novela de drogas y descontrol. Y es una lástima porque, como me suele pasar en estos casos, no tengo ni idea de si el referente es real y hay alguna obra en la que, efectivamente, he leído algo parecido o es simplemente una falsa sensación que me perseguía. Sin embargo, y aunque pueda sonar contradictorio, también encontré que estas marcas de época y generación como la música hacían que la obra lograra plasmar mínimamente cierta singularidad de un momento y un tipo de gente de forma bastante acertada.

En cualquier caso, estoy escribiendo más chorradas de lo normal y me sabe mal no poder deciros gran cosa pero es lo que tiene tener la memoria de vacaciones. Es una novela muy corta así que no perdéis nada en darle una oportunidad si os llama mínimamente la atención lo que podéis encontrar en cualquier sinopsis o simplemente os ha interesado por alguna de las cosas que he dicho aquí. Sin duda me ha dejado bastante indiferente pero si que he encontrado que al menos estilísticamente presentaba momentos muy interesantes y la voz narradora era por lo menos curiosa así que no ha estado mal del todo.

Hasta aquí mi aburrimiento.

2 comentarios:

  1. Hola Rikanna!! Sigo tu blog desde hace algún tiempo, y tengo que decirte que disfruto mucho con la persoalidad e "incluso paranoias" con que haces tus reseñas. Respecto a la extensión de los libros,yo también prefiero libros o novelas visuales largas donde sumergirme y disfrutar de los personajes. Sin embargo, hoy he terminado una novela de poco más de 300 páginas, 1984, de George Orwell, que no me ha dejado indiferente. Te animo a que la leas y hagas una reseña.

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    1. ¡Hola!
      Me alegro que te gusten mis reseñas con locuras de por medio. Y sí, está claro que en poca longitud se pueden hacer grandes cosas pero todos tenemos preferencias y coincido con lo de sumergirse mejor en obras largas y de hecho creo que las obras que más me han marcado han sido las que me han durado años por esperar continuaciones, por lo menos cuando era más joven. Pero en fin, no me enrollo. Leí hace mucho tiempo 1984 y lo cierto es que en su momento no me acabó de convencer, sin duda tiene ideas muy potentes y vale la pena, pero me falto algo personalmente. Aun así a veces pienso que debería releerla para ver si mantengo mi opinión, quizás en algún futuro pero de momento no tengo planes (tengo demasiadas lecturas pendientes y poco tiempo...).
      Gracias por pasarte ^^.

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